24 AÑOS DEL ASESINATO DE JOSÉ LUIS CABEZAS

24 AÑOS DEL ASESINATO DE JOSÉ LUIS CABEZAS

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lunes, 25 enero 2021
Fechas

Hoy se cumplen 24 años del asesinato del fotografo José Luis Cabezas (nacido en Wilde un 28 de Noviembre de 1961)

Su homicidio se convirtió en el mayor emblema de la lucha de la prensa Argentina en pos de la libertad de expresión. La repercusión derivó en cambios en el gabinete del entonces Presidente Carlos Saúl Menem , y en las derrotas del PJ en las elecciones legislativas de ese año y en las presidenciales en el año 1999, cuyo candidato fue el hasta entonces el gobernador, Eduardo Duhalde .

En el verano de 1996 obtuvo las primeras fotos públicas del empresario Alfredo Yabrán, que no permitía a los medios sacarle fotos. El empresario era objeto de una investigación periodística sobre su presunta implicación en casos de corrupción politica y había sido acusado por el entonces ministro Domingo Cavallo  de ser jefe de una mafia enquistada en el poder.La foto de Yabrán fue portada de la revista Noticias el 3 de marzo de 1996.

En verano del 97 Cabezas y Michi llegaron con la consigna de conseguir la entrevista con retrato incluido. Eran conscientes de la peligrosidad que implicaba la hostilidad del empresario y su entorno, pero no podían imaginar los extremos a los que llegaría. Después de todo, la temporada anterior habían comprobado que eran capaces de vencer los obstáculos para quedar frente a frente con Yabrán.

Menos de un año antes, el 26 de febrero de 1996 Cabezas había acariciado la gloria profesional y a la vez, sin saberlo, labró su sentencia de muerte. La tarde de ese día fotografió a Yabrán cuando caminaba distendidamente con su esposa María Cristina Pérez a orillas del mar.

Un año después Cabezas y Michi repetían la estrategia, sin saber que esta vez los vigilados y perseguidos eran ellos. El fotógrafo, que ya estaba en la mira de los asesinos, llegó a Pinamar el 15 de diciembre, y cuando cinco días después arribó Michi, le comentó preocupado que estaba recibiendo amenazas veladas con insidiosas referencias a su beba Candela. El oficial Gustavo Prellezo se reunió el 26 de diciembre -un mes antes del crimen- en Buenos Aires con Yabrán, quien le expresó que “quería pasar un verano tranquilo sin fotógrafos ni periodistas”. Ya estaba en marcha la confabulación criminal de policías bonaerenses con el jefe de la custodia de Yabrán, Gregorio Ríos.

Prellezo había reclutado a los cuatro integrantes de la banda de Los Horneros, que ya estaban en Pinamar. La decisión estaba tomada, y sólo esperaban el momento propicio. La oportunidad llegó cuando Cabezas y Michi asistieron la noche del 24 de enero a la fiesta anual del empresario Oscar Andreani. El periodista se fue cerca de las 4, pero Cabezas eligió quedarse un rato más. Gabriel lo despidió y le dejó las llaves del auto Ford Fiesta que compartían en el trabajo diario, sin presentir que era la última vez que lo vería con vida. En la puerta ya asechaban los asesinos.

José Luís salió una hora después. Vestía un suéter claro, jeans y botas tejanas. Llevaba la consabida cámara Nikon F4 a cuestas, y subió al Ford Fiesta sin sospechar nada. Los verdugos, que habían llamado la atención de los vecinos, decidieron emboscarlo cuando llegara al departamento de Rivadavia 1256, donde vivía con su mujer, Cristina Robledo. Estaban dentro del auto Fiat Uno de la policía Silvia Belawsky, esposa de Prellezo, cuando lo vieron llegar. -¡Ahora! ¡Metanle caño y traiganmelo!, ordenó Prellezo (recrea Michi en su libro). Braga y González lo encañonaron, lo golpearon y lo lanzaron al asiento trasero del Ford Fiesta. En el otro auto, conducido por Prellezo, estaban Auge y Retana. Eran alrededor de las 5,15 de la madrugada de ese 25 enero de hace veinticuatro años. Los vehículos partieron en caravana en busca de la excavación de 14 metros largo, 7 de ancho y 2 de profundidad a la vera de un camino rural de General Madariaga, donde se consumaría el crimen terrible.

Cuando llegaron, Prellezo se puso al volante del Ford Fiesta y después de introducirlo en la cava bajó a Cabezas a empujones; le colocó esposas en las muñecas asegurándolas en la espalda, lo hizo arrodillar al costado del lado del copiloto, y a la vista de los cuatro “Horneros” le disparó dos veces en la nuca. Después se dirigió al Fiat Uno y bajó unos bidones con nafta. Volvió al auto del fotógrafo, acomodó el cadáver cruzándolo en el asiento del acompañante, con las piernas fuera del vehículo, y le ordenó a Braga que rociara todo con el combustible y le prendieran fuego.

«NO SE OLVIDEN NUNCA DE JOSÉ LUIS CABEZAS»

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